Cuidados de Verano

Prevención

Cuidados de Verano

Fuente de vida,  el sol aporta nutrientes y hace posible nuestra existencia y evolución.  Recibirlo en forma moderada es vital y saludable. Por el contrario, la exposición excesiva y prolongada a los rayos solares causa severos problemas de salud. En la exposición al aire libre, nuestra piel recibe las radiaciones emitidas por el sol (UVA y EVB) que impactan en el organismo y que los melanocitos absorben generando color.

La sobreexposición solar genera irritación, enrojecimiento, ardor y quemaduras.

Las radiaciones impactan sobre el ADN de las células provocando mutaciones que, en algunos casos, pueden convertirse en células malignas, propagarse y generar envejecimiento prematuro y desencadenar otras tantas reacciones indeseables en la piel.

Los rayos UVB son los principales responsables de las quemaduras y los cánceres cutáneos.  

Los grupos más vulnerables son: lactantes, niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

 

CUIDADOS BÁSICOS PARA LOS NIÑOS EN VERANO

Calor, sol, picaduras de insectos, paspaduras. Durante las vacaciones, debemos prestar una especial atención a aspectos relacionados con la salud de los niños  específicos de la época estival.

El calor hace que los niños pierdan mucha agua y corren el riesgo de deshidratarse.

Tienen que beber mucho, preferiblemente, agua o sales de rehidratación oral. Durante los primeros seis meses de vida, los lactantes no necesitan beber agua porque ya están convenientemente hidratados con la leche materna. Lo ideal es ponerles muchas veces al pecho. Si la temperatura es muy alta, podemos ofrecerles agua en medidas adecuadas, porque si beben en demasía se llenan, por lo tanto luego no comerán.

Los niños, especialmente los menores de un año, deben de permanecer en lugares frescos, tanto dentro como fuera de casa, porque aún no tienen desarrollada la capacidad de regular su temperatura corporal. Los niños no deben recibir sol directamente antes de cumplir sus primeros 12 meses de vida, ni siquiera con protectores solares. Y a partir del primer año, sólo pueden hacerlo con protección alta, aplicada periódicamente.

Es vital ducharlos o mojarles el cuerpo con agua fresca.

En cuanto a la alimentación, los helados son una opción muy buena y nutritiva. Si los hacemos en casa, con leche, huevo y fruta, les proporcionamos, además, una alimentación completa, sana y sin colorantes.

Es importante no obligar a los niños a comer porque, al igual que nos ocurre a los adultos, a ellos también les afecta el calor. Estar conveniente hidratados es la consigna.

Es altamente recomendable que ingieran mucha fruta y verdura, porque son ricas en agua. También carbohidratos porque ésta una época de mucha actividad física y los carbohidratos son  la fuente más importante de energía para su cuerpo. El sistema digestivo convierte estos hidratos de carbono en glucosa.

 

OTROS CUIDADOS

Durante el primer año de vida, no se les debe aplicar repelente de mosquitos directamente sobre la piel, sino en la ropa o los mosquiteros con las que les protegemos.

Para evitar las irritaciones de la piel, debemos colocar a los bebés en lugares frescos porque si pasan mucho calor, aparece el sudor como defensa corporal para mantener refrigerado el cuerpo, y éste tiene un efecto irritante sobre la piel. Si se produce, lo mejor es el agua y el jabón neutro. Mientras menos cremas pongamos a los niños, mucho mejor.

Para mitigar las paspaduras que aparecen en la zona del pañal, lo mejor son las pomadas en base de aceites. También existen cremas inocuas en base a óxido de zinc, glicerina y polvos de talco.

Las pomadas con corticoides sólo pueden ser prescriptas por el médico.

 

PAUTAS GENERALES DE CUIDADO FRENTE AL SOL:

  • Evitar la exposición al sol entre las 10 y las 16.
  • Usar protección solar. Aplicarla antes de cada exposición y renovarla cada 2 horas.
  • Evitar por completo la exposición al sol de menores de 1 año.
  • Tomar mucha agua durante todo el día.
  • Evitar las comidas abundantes. Consumir alimentos frescos, como frutas y verduras, que hayan sido previamente lavados con agua segura.
  • Evitar el consumo de bebidas alcohólicas, bebidas muy dulces e infusiones calientes.
  • Usar ropa suelta, de telas livianas y colores claros.
  • Realizar ejercicio físico liviano.
  • Proteger la cabeza con un sombrero.

 

SÍNTOMAS DE ALERTA: EL GOLPE DE CALOR

El golpe de calor ocurre cuando la temperatura del cuerpo supera los 40 grados, produciendo así una incapacidad para sudar debido a un fallo del sistema termorregulador del organismo.

De esta manera, además de la hidratación permanente, se recomienda refrescarse con agua fría.  Las muñecas y la nuca son zonas del cuerpo que se recomienda mojar ante la sensación de calor ya que como las venas y arterias que pasan por allí están más cerca de la epidermis, se refresca la sangre en circulación y, en consecuencia, la sensación de alivio y frescura se traslada al resto del cuerpo.

 

Ante mareos o desvanecimiento se debe: 

  • Recostar a la persona en un lugar ventilado, bajo techo.
  • Ofrecerle una bebida rehidratante (nunca infusiones calientes ni muy dulces)
  • Mojarle las muñecas y la nuca con agua fría.
  • Frente a dolor de cabeza intenso, sensación de fatiga, sed intensa, náuseas y vómitos, calambres musculares, convulsiones, sudoración, somnolencia y respiración alterada es fundamental concurrir rápidamente a la guardia médica más cercana.