Reportaje al Dr. Mario Montoya – Jefe del Nuevo Servicio de Hemodinamia

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Reportaje al Dr. Mario Montoya – Jefe del Nuevo Servicio de Hemodinamia

Obsba Digital conversó con el Dr. Mario Montoya, médico cardiólogo, especializado en Medicina Intervencionista. El profesional es el primer Jefe del recientemente inaugurado servicio de Hemodinamia del Sanatorio Méndez, el lunes 17 de Junio. En las líneas que siguen, destacamos los conceptos más relevantes de un extenso reportaje.  

ObSBA Digital (OD): Ante todo queríamos preguntarle, para que todos los afiliados lo entiendan, qué es la hemodinamia.

Dr. Mario Montoya (MM): la hemodinamia es el área de la Medicina, de la Cardiología específicamente, que estudia los vasos de todo el organismo, las arterias y venas de todo el organismo. Es un término bastante amplio que se usaba hace muchísimos años para definir este tipo de prácticas. Ahora el término cayó un poco en desuso, y se utiliza cardioangiología intervencionista. O sea, el estudio de las arterias coronarias y de las arterias del resto del organismo. Y a la vez que uno las estudia y las ve, las puede tratar.

Un poco el servicio de Hemodinamia es eso: la visión, el diagnóstico y el tratamiento de las arterias y venas del cuerpo. Esta es una noción básica. Después, obviamente, el servicio está dirigido a la parte cardíaca. Y ahí, sí, es lo que nosotros llamamos cardiología intervencionista: el estudio de las arterias coronarias y el tratamiento de los infartos, de las obstrucciones coronarias, de la aorta, de las arterias periféricas e incluso el tratamiento de las arterias cerebrales. Cuando una persona tiene un stroke, un accidente cerebro-vascular, también podemos estudiarlo y tratarlo. Eso es lo que sería la cardioangiología intervencionista. Eso es lo que hacemos en el servicio en general. En particular, por supuesto, somos cardiólogos y nos dedicamos más, pero tenemos médicos especialistas en neurología que hacen la parte neurointervencionismo.

 OD: ¿Tienen una doble función, entonces?

MM: Sí, porque el equipo que se ha comprado nos pone en el desafío de que puede ver todos los componentes, puede ver la parte cardíaca pero también la parte periférica pero también la parte cerebral.

OD: ¿Por qué la denominación de sala híbrida? ¿Tiene que ver con las características técnicas o con esta doble función médica para decirlo de algún modo?

MM: Tiene que ver con ambas cosas. Lo primero es que la sala híbrida significa que la sala de Hemodinamia, que no es un quirófano. Esto lo digo para que la gente sepa que un servicio de Hemodinamia es un servicio de pacientes ambulatorios en general, que solo un porcentaje de pacientes quedan internados. Si el procedimiento que se hace solamente termina en un estudio diagnóstico, el paciente se va a su casa en menos de dos horas, entonces esto no es un quirófano. Los servicios de Hemodinamia no están preparados para tener la estructura de un quirófano. La sala híbrida justamente cambia ese concepto y pone a la sala de Hemodinamia en un lugar diferente, la transforma en un quirófano cuando es necesario.

La sala híbrida lo que significa es que uno puede estar haciendo un procedimiento diagnóstico o terapéutico dentro de la hemodinamia, pero si el paciente por alguna razón necesita el componente quirúrgico no hace falta llevarlo al quirófano. Simplemente con correr el arco y con correr el equipo a una zona segura y dejar la camilla en medio de la sala, la sala ya está preparada para tener todos los componentes quirúrgicos y poder intervenir al paciente en el mismo momento, sin pérdida de tiempo. Eso es lo que significa una sala híbrida.

 OD: Debe ser enormemente complejo implementar un servicio así, con tantos aspectos que resolver...

MM: Sí, claro, porque tener una sala hibrida no es fácil de implementar, se necesitan un montón de requisitos técnico-legales para poderlo hacer. De hecho, ya las medidas físicas de las salas nos obligan a tener una sala grande donde el equipo se pueda poner en un lugar donde no estorbe, o sea que desde el vamos tenemos que modificar ciertas cuestiones técnicas a la hora de instalar el equipo.

No es una instalación común. Lleva unos rieles por encima que se tuvieron que prolongar cuatro metros para que el equipo pueda salir del lugar del centro quirúrgico, tenemos instalación de filtros especiales para el aire, hay presión positiva dentro de la sala  hay una presión atmosférica dentro de la sala que es diferente al resto del servicio para que no anden partículas dando vueltas. Hay una serie de normas que hacen que la sala sea híbrida y nos permita a nosotros trabajar con más tranquilidad.

Esto no significa que sea, reitero, un quirófano. No significa que uno elija este lugar para operar. Eso está hecho por si uno necesita la urgencia de un paciente que se complicó o de un paciente que tuvo un inconveniente dentro del procedimiento y uno lo que tuvo que resolver en el mismo momento.

En general, cuando uno hace hemodinamia y tiene pacientes de forma aguda o grave que uno tiene que venir a tratar con urgencia, suele pasar que la situación del paciente se compromete dentro de la sala y uno requiere que el paciente tenga una cirugía de urgencia que nosotros no hemos podido resolver con la hemodinamia. Y a veces, el tiempo que tardaba el paciente a irse al quirófano eran fatal para él. Hoy lo podemos resolver estando en el mismo lugar.

 OD: ¿Cuáles son los principales adelantos que presenta la adquisición de esta plataforma Philips Azurion 7?

MM: El equipo es una plataforma de última generación, es como estar hablando como del último modelo de un auto de fórmula 1, este es el último modelo de la empresa Philips, que es una firma de vanguardia en imágenes cardíacas en el mundo, tiene mucho desarrollo y lo que el equipo tiene es un software especial que nos permite a nosotros trabajar dentro de la sala sin salir de ella.

Son un montón de cuestiones técnicas, que a veces son difíciles de explicar, pero básicamente lo que hace es emitir rayos que nos permiten ver el cuerpo y nosotros inyectamos contraste para eso dentro de las arterias se vuelvan de un color específico y la podamos ver en los monitores. Esa imagen que genera, que es una película que se filma, con esa imagen se pueden hacer muchas cosas. Hasta hace poco,  el análisis de esa imagen había que hacerlo afuera de la sala, para medir, por ejemplo, el diámetro, la longitud de la arteria,

Este equipo lo que nos permite, además de una visión fantástica – es el último desarrollo de la empresa  para poder ver con exactitud lo que uno está haciendo, todo lo demás es muy intuitivo.

Han puesto tabletas (tablets) en lugares claves, entonces ahora uno con un solo dedo puede manejar todas las imágenes, las puede agrandar y achicar, puede hacer mediciones dentro de la sala, no necesita andar saliendo de la sala para hacer todos los procedimientos. Con lo cual le da más agilidad. Y el flujo de pacientes aumenta porque los procedimientos son muchos más rápidos, además de seguros. Con la imagen óptima que tenemos a veces vemos cosas que antes tardábamos más tiempo para observar.

Ahora se ve tan bien, que a veces, solo necesitamos una sola proyección de la imagen.  Además el equipo tiene una forma de manejarse que se mueve a lo largo de todo el paciente, alrededor de todo el paciente y a veces con una sola inyección de contraste podemos mirar la proyección de la arteria en varios lugares al mismo tiempo.

 

LA INAUGURACIÓN DEL SERVICIO DE HEMODINAMIA ES UN CAMBIO. UN CAMBIO DE PARADIGMA, UN CAMBIO CULTURAL QUE TRAERÁ UN CRECIMIENTO DEL SANATORIO”.


OD: ¿Cuantas personas trabajan en el plantel y cuántas intervenciones han llevan a cabo?

MM: En este momento somos seis técnicos, personal de enfermería, administrativos y cuatro médicos. De los médicos, somos tres cardiólogos intervencionistas –uno de ellos se dedica mucho a la patología cardiovascular periférica- y tenemos un radiólogo neurólogo intervencionista, que también hace la parte cerebral y la parte periférica.

OD: ¿En qué momento se encuentra el Sanatorio Méndez a partir de logros de esta magnitud?

MM: Estamos en un momento de cambio en el Sanatorio, se nos hace difícil hacer comprender la magnitud del proceso que se viene y en la que estamos inmersos en este momento.

El Sanatorio Méndez, la Obra Social, se manejaba con un “manual de estilo” por llamarlo así,  bastante particular, en donde uno acá tenía que aprender como derivar un paciente porque desde que se creó el sanatorio nunca hubo un servicio de Hemodinamia. Entonces hay que empezar a sacar “los manuales de estilo” que teníamos e implementar los manuales que se usan en toda la salud del mundo y nosotros no escapamos a eso. Y entonces hay que desterrar la palabra “derivación”, porque ya no hay que derivar absolutamente nada. Lo único que el Sanatorio Méndez no hace, es el trasplante cardíaco. Pero después, el gran porcentaje de las patologías que antes se derivaban que eran infartos, procedimientos neurológicos de diagnóstico y tratamiento, ya no tienen ninguna razón de ser. Prácticamente está cubierta toda la necesidad de la Obra Social. Bueno, no es fácil trasmitir esto y que todavía no se implemente en forma efectiva la no derivación de los pacientes. Es todo un cambio cultural. Esa es la clave. Y va a llevar un tiempo hasta que nos podamos acomodar. Por ahora, estamos trabajando en una capacidad de un 30-40 %, creciendo progresivamente.

 OD: ¿Qué sentido tuvo el mega-evento con que se inauguró el servicio de Hemodinamia?

MM: Se hizo una gran inauguración, la gran familia municipal se enteró por los medios y también la comunidad médica de la Ciudad de Buenos Aires, porque lo que hicimos fue una cosa extraordinaria con la incorporación de este equipo, porque el Sanatorio Méndez, además de ser el eje de la salud de la obra social, es la primera institución de la salud de la Ciudad de Buenos Aires, con un equipo con estas características. Ni siquiera instituciones privadas tienen un equipo con este nivel de complejidad. Por eso hicimos “ruido” y estamos muy orgullosos de eso. La Obra Social tiene muchos afiliados y muchos pacientes con patologías cardiovasculares, patologías centrales y periféricas, y la verdad es que tendríamos que estar trabajando con muchos más pacientes, algo que se va a dar con el tiempo. Es una cuestión de aprendizaje para todos los estratos de la obra social, no sólo administrativos, sino técnicos, personal de enfermería y médicos, tener una idea cabal de lo significa  tener un servicio de Hemodinamia.

 OD: ¿Qué espera a partir de ahora en más?

MM: En la medida en que muchos no entiendan que el Sanatorio es su casa, el perjudicado va a ser el paciente. El paciente quiere ser atendido acá. Cuando es derivado, no se siente en su casa. Su casa es el Sanatorio Méndez. Acá tiene su médico de cabecera, que es el que conoce la patología, y le hemos armado un servicio que es uno de los mejores servicios, no sólo de la Argentina sino de Latinoamérica. No hay servicios así. Le cuento que el CEO de Philips para Latinoamérica se quedó maravillado cuando recorrió la sala y es una persona que recorre instalaciones en todos los países de América Latina y no lo podía creer.

Esto lo hemos hecho para los afiliados. Los que somos de la casa y venimos peleando hace mucho tiempo para que el Sanatorio sea el eje central de la salud de la Obra Social, esto nos pone muy felices.

Es como la culminación de un sueño. La única manera de que el sueño sea completo es que esta sala esté repleta de pacientes todos los días, que ellos se sientan contenidos, que sientan que no están viniendo a un lugar que tiene 60 años de antigüedad, que todo es nuevo, que los vamos a atender con la última tecnología, que es para ellos. Esto es un cambio. Un cambio de paradigma, de mentalidad.

La inauguración del servicio de Hemodinamia claramente obliga a “aggiornarse”, a actualizarse. La Unidad Coronaria tiene que estar acorde con este crecimiento, con un equipamiento acorde a los nuevos tiempos de la Hemodinamia, servicio que genera mucha internación de pacientes. Y una Unidad Coronaria con pocas camas es un embudo que se debe resolver. Sabemos que las autoridades del Sanatorio Méndez y por supuesto, las de la Obra Social, están abocadas a eso, a satisfacer las necesidades de los afiliados, mejorando la capacidad de atención en otras áreas. Y eso es bueno.

OD: ¿Y en lo personal, cuál es su impresión, doctor Montoya?

MM: Yo estoy muy contento. Es un sueño realizado para alguien que trabaja en el Sanatorio desde hace 27 años y que viene haciendo Cardiología, Hemodinamia, en lugares que no son el Méndez. Poder concretarlo  en tu propia casa como es el Sanatorio Méndez es algo maravilloso…poder volcar todo lo que aprendí en todos estos años en un servicio propio y poder brindarlo a los más débiles de esta cadena, como son los pacientes, nuestros pacientes, que no es cualquier paciente. Los afiliados a la Obra Social, siempre digo que son bastante particulares, gente sufrida, muchos de bajos recursos, que vienen de muy lejos a atenderse, que tienen ese amor por el Sanatorio.

A nosotros nos pone en un lugar de mucho respeto por el paciente. Nos sentimos que les debemos… yo por lo menos siento que les debemos. Y esta es una manera de devolverles con bienestar el sufrimiento a sus dolencias. Queremos lo mejor para los pacientes. Ese es mi objetivo y este servicio de Hemodinamia viene a cumplir con eso. Ni más ni menos que eso. Estamos felices que las autoridades de la Obra Social, del gremio, hayan tomado la decisión de hacer crecer el Sanatorio Méndez, de llevarlo al nivel 3 de complejidad.