Servicio de Abordaje Integral de las Violencias de Género

Sanatorio

Servicio de Abordaje Integral de las Violencias de Género

Desde 2004 ObSBA se convirtió en la primera Obra Social en propiciar la apertura de un espacio para la asistencia, capacitación, prevención e investigación relacionada con la problemática de Violencia de Género, destinada a sus afiliadas y afiliados titulares e integrantes de su grupo familiar primario (niñas y niños, adolescentes, mujeres y varones adultos, mujeres y varones adultos mayores). La Lic. Liliana Carrasco, responsable del Servicio de Abordaje Integral de las Violencias de Género, respondió a las preguntas del cuestionario que le acercó ObSBA Digital, acerca de distintas facetas de la tarea del equipo interdisciplinario que conduce.

En abril de 2005 se constituyó el Servicio Asistencial de Violencia Familiar, cuyo antecedente fue el Programa SAVER, lo que determinó la presencia de profesionales con dedicación exclusiva al área, capacitados especialmente en temas de género, violencia y trauma para garantizar la adecuada asistencia de las víctimas.

En 2014, hubo una modificación en la denominación del servicio, siendo nominado como Servicio de Abordaje Integral en Violencias de Género, en el contexto de vigencia de la Ley N° 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales.

La mencionada ley señala que según las formas que se manifieste en los distintos ámbitos, las modalidades son: Violencia Doméstica, Institucional, Laboral, contra la Libertad Reproductiva, Obstétrica y Mediática.

La licenciada en Trabajo Social Liliana Carrasco, es la responsable del Servicio de Abordaje Integral en Violencias de Género del Sanatorio Méndez –columna vertebral  del sistema prestacional de ObSBA- y respondió a las preguntas del cuestionario que le acercó ObSBA Digital, acerca de distintas facetas de la tarea del equipo interdisciplinario que conduce.

 

OD (ObSBA Digital): ¿En qué consiste la asistencia individual que brinda el Servicio?

LC (Liliana Carrasco): Es importante mencionar que la asistencia individual se limita a dos situaciones posibles: un proceso de admisión que implica la realización de entrevistas individuales, hasta producir un diagnóstico diferencial que permita definir el tipo de asistencia que necesita la persona, y lo otro es los tratamientos individuales, que responden a situaciones en la que no es posible agrupar a una persona con otras, al menos no en ese momento.

Por ejemplo, casos en que existe altísimo nivel de riesgo o cuando se trata una  persona con problemas de consumo problemático de sustancias, sin tratamiento. O también personas con niveles de traumatización compleja cuya atención requiere un abordaje específico.

 

OD: Nos parece muy trascendente que puedas contarnos en qué consisten los diversos dispositivos de  terapia grupal y familiar.

LC: Cuando puedan las personas ser incluidas en dispositivos grupales, que es la tendencia del equipo, y además es lo que ocurre en la mayoría de los casos, se trabaja inicialmente en el grupo de primer nivel de abordaje. Estos grupos priorizan la asistencia basada en la observación del riesgo. En ellos se trabajan temas como el resguardo personal, los procedimientos ante situaciones de violencia, la construcciones de redes de apoyo, los límites, la autonomía y muchos otros temas que le permiten a la persona reconocer su situación y empezar a generar herramientas para modificar esa situación en un sentido más saludable. Los grupos pueden llegar a durar un año y medio o dos, o lo que necesite la persona. No hay un plazo estipulado, así como no hay esquemas predeterminados para ninguna situación en este Servicio. El trabajo se arma en función de las necesidades de cada persona en particular.

 

OD: ¿Hay más niveles de abordaje grupal?

LC: Bueno, una vez que avanzaron con el grupo de primer nivel, pueden seguir trabajando en un segundo nivel de abordaje, donde se prioriza el trabajo con nuevos proyectos de vida, ya no relacionados exclusivamente con la violencia, que es lo que las trajo al Servicio, sino que se han corrido con esas situaciones y tienen herramientas para prevenir nuevas parejas que pudieran tener algún comportamiento violento. El proyecto de vida se trabaja tanto con mujeres como con varones y que excluyen la violencia como forma de relacionarse.

En el caso de mujeres hemos llegado a tener grupos de tercer nivel de abordaje que implican mujeres que trabajan para ser multiplicadoras sociales. El proyecto de trabajo con ellas es más de acompañamiento técnico-metodológico y de supervisión, que de asistencia en sí misma. No es un tratamiento, sino un dispositivo de un nivel de complejidad, donde se llevan adelante proyectos de ellas, para que puedan detectar otros casos y -en sus palabras- es un poco devolver lo que han podido aprender siendo asistidas en el Servicio. Hay mujeres que han propuesto hacer una radio, o distribuir folletería en sus escuelas o generar un espacio de escucha y orientación en sus espacios de militancia.

Además de los grupos de primero, segundo y tercer nivel de abordaje, puede haber espacios de intervención en abordaje familiar o vincular, nunca en situaciones de riesgo, nunca en situación de terapia de pareja porque está contraindicado en situaciones de violencia, nunca re-vinculaciones con personas que ejercen violencia contra los niños y muchos menos en casos de abuso sexual infantil. Los espacios familiares o grupales tienen que ver con el trabajo para mejorar la comunicación en familias en las que hace tiempo ocurrieron situaciones de violencia y necesitan volver a comunicarse de una manera más saludable. En general son espacios que incluyen a mujeres madres con sus hijos, en general adolescentes, que es el momento en que aparece esta necesidad de restablecer vías de comunicación.

 

En su art. 4 la ley 26.485 define como violencia contra las mujeres “toda conducta, acción u omisión, que de manera directa o indirecta, tanto en el ámbito público como en el privado, basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física, psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal”.

 

OD: Nos podés ampliar la información respecto al asesoramiento y al patrocinio legal, al igual que a la denuncia asistida.  

LC: Tanto la Ciudad de Buenos Aires como la provincia de Buenos Aires tienen sus propios recursos de patrocinio legal, donde algunos son gratuitos. La primera idea nuestra es orientar legalmente a la mujer y ponerla en contacto con estos dispositivos legales gratuitos.

En el caso de que por algún motivo no le den el patrocinio, las ponemos en contacto con un abogado que trabaja con nosotras desde el 2005, prácticamente con el inicio del Servicio, que tiene una fuerte formación humanística, tiene perspectiva de género y basa su intervención en la defensa de derechos humanos, que son los valores que este Servicio sustenta. En esos casos sí es un patrocinio particular, que el abogado acuerda con las personas, pero siempre se busca, en primera instancia, que esa cobertura sea gratuita. Lo que promovemos en todos los casos, ya sea a través de este abogado de patrocinio gratuito o de abogados particulares, es que quien asiste a las personas tenga sí o sí, una formación en perspectiva de género, porque si no las intervenciones cuadren en iatrogénicas, es decir que producen más daño que beneficio.

Cuando nos referimos a la denuncia asistida, lo que podemos hacer en algunas situaciones es acompañar a las mujeres a la Oficina de Violencia Familiar de la Suprema Corte de Justicia (OVD) como a ponerlas en contacto con el 137, que es otro programa, una política pública que atiende mujeres en situación de alto riesgo, entonces es posible que nos comuniquemos con este programa que se llama “Las Víctimas contra la Violencias”, como para que se acerquen al Sanatorio Méndez y diseñemos en conjunto una estrategia para asistir una mujer que, de pronto corre riesgos si sale de este ámbito. Son los casos más graves en los que trabajamos de esta manera, asistiendo la denuncia.

Es importante destacar que el asesoramiento con respecto a algunas cuestiones legales, como se trata de un equipo transdisciplinario, en donde lo que hay es una caja de herramientas común construida como para que cualquier integrante del equipo esté en condiciones de dar al menos algunas respuestas centrales sobre los aspectos legales.

 

OD: El Servicio está acreditado como centro de referencia en el campo académico, universitario y no universitario, pero también desde lo asistencial. ¿Cómo llegaron a esta posición?   

LC: Comenzamos hace varios años atrás, creo que alrededor de 2006, y fuimos haciendo una formación de grado y de posgrado y llegamos a esa realidad por pedido de algunas universidades que fueron conociendo el trabajo que estábamos haciendo.

Hay carreras de grado que vienen a hacer sus prácticas pre-profesionales acá, entre ellas la Universidad de Buenos Aires para la carrera de Trabajo Social; la Universidad de Luján ha tenido prácticas aquí también para Trabajo Social; la Universidad de Flores está con la carrera de Psicología; la Universidad de Madres de Plaza de Mayo, también con la carrera de Trabajo Social. Vienen de varios niveles de las carreras: de primero, segundo, tercero, cuarto año y quinto.

Nos han enviado estudiantes de todos los años como para hacer las prácticas pre-profesionales en nuestros espacios de asistencia.

Luego, surgió también la acreditación por parte del sistema de residencias del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para el sistema de salud y en ese sentido hemos recibido profesionales de Psicología y Trabajo Social, para las residencias de Trabajo Social y de Educación para la Salud.

En este momento se encuentran formando dos profesionales -es formación de cuarto nivel especializada- a través del sistema de capacitación rentada del gobierno porteño. También recibimos residentes de provincia de Buenos Aires, porque el Servicio está acreditado como centro válido para hacer este tipo de formación. No se realiza la residencia completa, sino la rotación electiva en el último año de formación. Esto se da a través de distintos convenios básicos con las distintas universidades.

Hoy nos encontramos en vías de consolidar el convenio con la Universidad de Buenos Aires para el posgrado en especialización en la carrera transdisplinaria de Violencia Familiar.

 

OD: Ustedes conforman un equipo donde confluyen el trabajo social, la psicología, la medicina y el derecho. ¿Qué aporta ser tener una mirada transdisciplinaria sobre una problemática tan compleja como las violencias de género?

LC: El Servicio no está constituido por profesionales de todas esas disciplinas. Las que están presentes en forma de planta permanente, constituyendo el equipo de trabajo de todos los días, son Trabajo Social y Psicología. Luego trabajamos en red con un profesional de Derecho, de Medicina y hay una supervisora del equipo que es médica especialista en Violencias de Género. Esa es la forma en que constituimos este espacio.

La mirada transdisciplinaria del equipo aporta múltiples beneficios, no sólo el tener una mirada justamente basada en la diferencia disciplinar, sino más integrativa porque cuando abordamos una situación de la persona tenemos la posibilidad de escucha desde distintos marcos disciplinares lo que enriquece la intervención y contribuye a que los tipos de técnicas y estrategias a utilizar, sean las más adecuadas porque se está tomando en cuenta la complejidad de la situación que la persona trae. Además tiene un efecto de protección con respecto al equipo de trabajo.

Está estudiado que la transdisciplina es la forma más efectiva de trabajo porque cuida a los profesionales del desgaste de la tarea o el denominado síndrome de burnout, sobre todo porque trabajamos en una temática traumatizante por definición. Existe un consenso de que trabajar con víctimas de maltrato conlleva un impacto emocional a los profesionales.