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LA INGESTA EXCESIVA DE ALCOHOL ANTES DE LA FIESTA

Prevencion

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“La Previa” adolescente

Los trágicos sucesos acontecidos hace pocos días y que se repiten desde hace años nos invitan a brindar algunos datos y formular unas pocas reflexiones acerca de los laberintos con los que se suelen topar los adolescentes en estos tiempos.

“La previa” adolescente, es el espacio de tiempo anterior al programa elegido -que puede durar horas-, y se da en un “adentro”, generalmente un lugar propicio (casa o espacio público) para generar cierta intimidad donde prevalece la fraternidad sin máscaras: se establecen y renuevan pactos, alianzas, promesas y confesiones, se reviven rituales, se organiza todo un dispositivo defensivo-ofensivo, preparatorio para enfrentar la presunta hostilidad o amenaza del “afuera”, es decir, el boliche o el lugar del encuentro y se bebe la mayor cantidad de alcohol posible.

¿Por qué se llega a esto? Cuando se está bajo los efectos del alcohol se minimizan o cancelan las inhibiciones al concurrir, posteriormente, al encuentro festivo. Algunos lo hacen “porque otros lo hacen”, para “no ser menos que los demás”, porque “es divertido”,  porque “parecés más grande” y porque si nunca probaste “sos un b…..o/a” (testimonios de chicos y chicas de 15 a 18 años). 

Motivaciones para consumir alcohol en forma abusiva hay muchas, aunque algunos especialistas indican que existe la necesidad de experimentar sensaciones “nuevas”.

Adaptarse al mundo social con la menor frustración posible, insensibilizarse para no sentir dolor, angustia, miedo son algunas de las claves de estos tiempos que corren. A los varones la desinhibición les “sirve”, entre otras cosas, para demostrar la masculinidad en toda su plenitud: algo así como sacar diploma de “macho” ante los otros, pares y mujeres. En las chicas,  la desinhibición actúa para soportar la mirada y el requerimiento sexual de los varones. 

Los estudiosos de la problemática señalan que los factores de riesgo del consumo abusivo de alcohol están relacionados con altos niveles de conflictividad familiar, el debilitamiento de la figura del  padre, falta de límites en la crianza, carencias en la comunicación intrafamiliar y modelos familiares y vinculares (amigos, compañeros de salidas, grupo de pertenencia) de adicción.

La adicción al alcohol, forma parte de los hábitos y costumbres de un importante porcentaje de la población. Hoy es, sin dudas, la droga legal de mayor consumo.

El alcohol, junto con el tabaco, es la droga de mayor incidencia en la etapa adolescente. Así lo revela un estudio realizado por una universidad privada a jóvenes entre 17 y 30 años. Los resultados fueron que el 89% alguna vez tomó alcohol; el 80% lo hizo en el último año y el 59,5% hace menos de un mes. El 25%, 1 de cada 4, se embriaga todos los fines de semana.

Un informe del SEDRONAR comprobó que aumentó el consumo de sustancias ilícitas y abuso de alcohol en jóvenes de entre 12 y 17 años. Más de 80.000 chicos y chicas encuestados que admitieron haber probado el alcohol, corresponden al 50% de la encuesta.

  • En 1966 se consumía 9,5 litros de cerveza por persona y por año.
  • En 2003 ese índice aumentó a 36 litros.
  • Otro cambio se dio con respecto a la frecuencia del consumo: en 1970 el 81% bebía de forma cotidiana y 19% de forma intermitente, durante el fin de semana.
  • En 2004 el  consumo intermitente, subió a 80%.
  • Se sabe que uno de cada dos jóvenes de entre 12 y 17 años consumió alcohol en forma abusiva, y se posiciona como la droga legal más consumida.
  • En esa franja etaria, el consumo de tabaco aumentó un 50% entre 2010 y 2017.

Los distintos estudios indican que los jóvenes no son conscientes de los riesgos que el alcohol implica y que, además de tomar de más, mezclan distintas bebidas alcohólicas con gran concentración de alcohol (vodka, fernet, cerveza, vino, champán, etc.).  A eso se lo llama “poli-consumo”.

Existen dos tipos de bebidas alcohólicas: fermentadas y destiladas. Ambas contienen alcohol etílico o etanol. En el segundo caso, se alcanza un nivel máximo de alcohol en sangre entre 30 y 60 minutos después de consumido y al ser un depresor del sistema nervioso central, adormece el funcionamiento del cerebro.

La ingesta continua y excesiva de alcohol provoca daños irreversibles en el cerebro de los adolescentes y jóvenes. Esto se debe a que durante esa franja etaria el cerebro se encuentra en una etapa de maduración, sin contar la disminución en la memoria, en la atención y en la toma de decisiones, las dificultades en el control inhibitorio y de los impulsos, dando rienda suelta a generación de situaciones de agresividad y/o violencia y a la exposición de prácticas sexuales de riesgo.

El consumo abusivo de alcohol modifica la capacidad visual y auditiva, reduce la coordinación del movimiento y los reflejos, lo que se refleja en lo relacionado con la seguridad vial y la exposición de la propia vida y la de otros, predispone a continuar avanzando en la adicción al alcohol y en el pasaje de los síntomas leves (euforia leve, relajación, locuacidad) a los más graves (pérdida de la comprensión, deterioro cognitivo, depresión grave del sistema nervioso central, pérdida del conocimiento, intoxicación) y finalmente a la muerte. 

Desde el Sanatorio Méndez, ubicado en Avellaneda 551, en el barrio de Caballito, los padres y madres pueden encontrar respuesta a sus inquietudes, consultando al Servicio de Psicopatología Infanto-Juvenil. Contacto: 4909-7500 / 7800 / 7900 (conmutador).


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